Revista Científica del ITECO
El Capacho

Año I * Número 1
 

Inicio

Artículo #1

Artículo #2

Artículo #3

Artículo #4

Artículo #5

Artículo #6

Artículo #7

Artículo #8

Artículo #9 

 

La Evaluación un Proceso Necesario en el Ambito Escolar

por: Licda. Juana Maria Jerez

Directora del Departamento de Desarrollo Profesoral del ITECO

“En la escuela se desarrolla, a mi juicio, un fenómeno curioso y sorprendente: es el lugar donde se evalúa con más frecuencia y se cambia con menos rapidez”.

 Miguel Angel Santos.

 

Resumen

        Es indispensable para el maestro que desee hacer bien su trabajo conocer las principales tendencias pedagógicas, y dentro de ellas orientaciones para la evaluación  del proceso enseñanza-aprendizaje. Conocer los elementos básicos de la evaluación, le ayudará a realizarla con mas profesionalismo, ya que, la evaluación es propia del proceso enseñanza y su fin es ayudar al alumno.

 

       El docente de formación sabe que cuenta con una ciencia llamada “Pedagogía”1, la cual comprende un cuerpo teórico diseñado para entender y mejorar la enseñanza y volverla más eficiente para garantizar el aprendizaje, la formación académica y humana de los alumnos y la asunción de valores perdurables como la paz, el amor por la vida, la justicia y el ambiente local y mundial. Cada cierto tiempo, el cuerpo teórico de la pedagogía se renueva y enriquece con la aparición  de los denominados “modelos”2 pedagógicos. Cada modelo o tendencia enarbola su propia concepción acerca del desarrollo de los alumnos; el tipo de relación maestro – alumno, el tipo y  naturaleza de contenidos que servirán de mediadores en el proceso enseñanza – aprendizaje; y unos criterios de intervención pedagógica y de evaluación.

       En la República Dominicana cuando se observa a un profesor hacer su trabajo fácilmente  puede ser ubicado en  uno  de  los tres  modelos pedagógicos de mayor impacto en

el país: modelo tradicional, “conductista” y el “constructivista”.3 Este último, de “apertura reciente en el currículo de los niveles educativos Básico y Medio”.4También podemos detectar combinaciones de modelos.

       En la “planificación de las experiencias de enseñanza aprendizaje, el maestro debe saber tres cosas: primero, qué los alumnos serán capaces de hacer (o de “ser”) al final de una unidad de enseñanza – aprendizaje; segundo, cómo arreglar las circunstancias para tales experiencias, y tercero, cómo saber si el alumno lo ha logrado y ha llegado al punto de destino”.5 Cualquier plan educativo debe estar dirigido a lograr un cambio estructural y conductual en el alumno en relación con la asignatura dada.

       Cuando en los centros educativos se habla de evaluación, automáticamente, el pensamiento remite a la evaluación que hace el docente. Al instante, llega a la imaginación un profesor trabajando en la planificación de las unidades constitutivas del programa del curso a desarrollar en un año lectivo, trimestre o semestre.

       Durante la realización de dicho trabajo dedicará un acápite a la evaluación, donde colocara y describirá los instrumentos y actividades evaluativos de acuerdo con la corriente  pedagógica en la que se inscriba. Cuando la evaluación se limita a valorar el desempeño de los alumnos para conocer el nivel y la calidad de los aprendizaje alcanzados, estas frente a un maestro ubicado en la concepción tradicional de la evaluación “en esta perspectiva pedagógica, la responsabilidad principal del aprendizaje se carga sobre el alumno, de su esfuerzo depende su aprendizaje, de ahí que es el alumno al que hay que evaluar, no al maestro”.6

       Cuando la evaluación guarda  correspondencia con la enseñanza  transmisionista, verbalista y reiterativa, fundamentada en la idea del filósofo inglés Jhon Locke, para quien la mente de un niño es semejante a una “pizarra en  blanco”.7  El  maestro  evalúa  al final de la unidad y del período para saber cuánto el alumno ha logrado almacenar en el cofre de su memoria. Su evaluación resultará cualitativa por el deseo de comprobar lo aprendido por el alumno “acumulativa”8 y cuantitativa al otorgar una calificación o porcentaje al logro de cada alumno en relación con “normas o criterios”9.

       Cuando la evaluación del proceso de enseñanza implica la inclusión de todos los actores del mismo, los recursos, actividades y estrategias, el contexto escolar y social, etc.  Estas en presencia de una orientación constructivista de la evaluación, en este tenor Rafael Flórez  Ochoa (1999), plantea “no hay que evaluar sólo el aprendizaje del alumno, también es imprescindible evaluar la enseñanza como proceso que suscita aprendizaje pues de lo contrario no se comprendería el proceso de asimilación interna de los alumnos. Si el aprendizaje es un cambio de conceptos promovido por la enseñanza, conviene apreciar y valorar ese cambio desde la causa que lo generó: el plan del profesor las actividades propuestas, la forma de desarrollarlas, la perspectivas y la orientación pedagógica , el programa y propósito institucional; en fin, la evaluación comprensiva y total del aprendizaje requiere una valoración del currículo, la enseñanza y del mismo maestro como elementos pedagógicos que ilustran las respuesta de los alumnos… Evaluar no es una técnica general y abstracta  sino una actividad ligada a la enseñanza, que varia según el tema y estrategia”.10

       Esta visión de conjunto de la evaluación de proceso enseñanza – aprendizaje favorece tanto al alumno como al maestro. Ya que, a la evaluación a los alumnos permite señalar su progreso, destacar e identificar sus problemas o dificultades de aprendizaje, determinar medios y oportunidades especiales para ayudarlos a superarlas. Desde el punto de vista del profesor, la evaluación permite identificar posibles causas del rendimiento inadecuado de los alumnos  que tengan relación con su función docente, ya sea con respecto a los propósitos, métodos de enseñanzas, actividades de aprendizaje, programas, a las formas, criterios y pautas de evaluación, o al tiempo disponible.  

       Los constructivistas destruyen la dictadura del docente como sujeto evaluador y de los productos  o resultados como elemento único a considerar para determinar el aprovechamiento del alumno. Ahora el proceso de construcción del conocimiento debe ser evaluado asumiendo así la “evaluación formativa”11 un rol protagónico, para retroalimentación de los procesos. Se crean espacios para la coevaluación  y la autoevaluación. La autoevaluacion como sostiene  Antoine de Saint-Exupéry   …” Es lo más difícil. Es mucho más difícil juzgarse a si mismo que juzgar a los demás”.12

       “En este sentido, corresponde hablar de una evaluación  procesual que no solo se preocupa por los resultados; de una evaluación holística que no se limita  a aspectos parciales; de una evaluación contextualizada, referida a un contexto y un proceso concreto, no formulada en el vacío y falsamente aséptica; de una evaluación cualitativa, que no se apoya en mediciones y que, por lo tanto, es profundamente rigurosa”.13

       Aunque, el conductismo es un modelo pedagógico anterior al constructivismo conviene tocarlo de último, pues tiene mayor arraigo en la cultura educativa dominicana. Para muchos constituye un camino para tecnificar y eficientizar la enseñanza tradicional, pues como ella, transmite contenido científico-técnico, pero enfatiza la necesidad de atender a las formas de adquisición y a las condiciones de aprendizaje, es decir, “los contenidos deben ser traducidos en términos de los que los estudiantes sean capaces de hacer, conductas a exhibir como evidencia de aprendizaje”.14

       La enseñanza conductista es un proceso de evaluación y control permanente. “La evaluación condiciona de tal manera la dinámica del aula que bien podría decirse que la hora de la verdad no es la hora del aprendizaje, sino la hora de la evaluación”.15 En ella el profesor constituye un ente no indispensable, aunque define y refuerza el aprendizaje.

       La corriente conductista, define de manera precisa la conducta a lograr como resultado del proceso enseñanza- aprendizaje. Al enfatizar destrezas especificas, pero no es apta para evaluar objetivos educativos que describan acciones que se escapen al control experimental, la observación, etc. Sin embargo, la mayor cantidad de manuales sobre evaluación, establecen la determinación de los objetivos de conducta observable para redactar ítems en consonancias con ellos, no importa cual sea la meta o el tipo de contenido.

       En las aulas profesores que se asumen como contructivistas  todavía al hablar de objetivos acuden a la clasificación de los objetivos del dominio cognoscitivo como propone Bloom. Evidenciando con tal práctica el desconocimiento de las condiciones que deben caracterizar un objetivo de orientación constructivista y su proceso de evaluación.

       En conclusión, es indispensable para el maestro que desee hacer bien su trabajo conocer las principales tendencias pedagógicas, y dentro de ellas orientaciones para la evaluación  del proceso enseñanza-aprendizaje. Conocer los elementos básicos de la evaluación, le ayudará a realizarla con mas profesionalismo, ya que, la evaluación es propia del proceso enseñanza y su fin es ayudar al alumno.

 

      Referencias

1)       Pedagogía: Ciencia de la Educación y la enseñanza, Diccionario Enciclopédico Práctico Color.

 

2)       Modelo: Lo que se sigue, imita o reproduce. Ibidem.

 

3)       Para estudiar profundamente las teorías conductuales y cognoscitiva del aprendizaje consultar psicología Educativa, de Anita E. Woolfolk, Septima edición.

 

4)       Arribando a la década de los 90 la Rep. Dom. emprende una transformación curricular mediante la puesta en marcha del Plan Decenal de Educación. La cual implico un cambio de contenidos, metodológico y evolutivo sustentado en las corriente contructivista. Ver Fundamentos del Currículo de la Educación Dominicana I y II.

 

5)       Chadwinck C. B., Rivera, N. (1997) Evaluación Formativa para el Docente. Editora Paidos Ecuador, España.

 

6)       Flórez Ochoa, Rafael, Evaluación, Pedagogía y cognición, Colombia, editora Mc Graw Hill.

 

7)       Jhon Locke (1632-1704), en su “Ensayo sobre el Conocimiento Humano” (1690) se esforzó en demostrar que en el pensamiento del hombre no existen ideas innatas.

 

8)       La evaluación acumulativa es aquella que se realiza al final de una o más unidades de aprendizaje, con el propósito de determinar si el alumno ha logrado los aprendizajes establecidos en los objetivos terminales de dicha unidades y con el propósito de asignar calificación. Chadwinck C. B., Rivera, N. (1997) Evaluación Formativa para el Docente. Editora Paidos Ecuador, España.

 

9)       Evaluación según criterio: determina si un alumno alcanza el dominio de los conocimientos planteados en los objetivos. Evaluación    según   norma:  evalúa   el    rendimiento   de   los  

 

alumnos asignándole una calificación a cada uno según la posición alcanzada por los compañeros de clases.

 

10)    Moreno S., Maria del Carmen (2001), Innovaciones pedagógicas, Colombia, Cooperativa editorial magisterio.

 

11)    Flórez Ochoa,  Rafael, Evaluación, Pedagogía  y Cognición, Colombia, editora Mc Graw Hill.

 

12)    Evaluación Formativa, es una evaluación continua interna, la realiza el docente a través de la enseñanza y el aprendizaje con carácter de retroalimentación. Guzmán  de Camacho, Ana, Concepción C., Milagros (1997), Orientaciones Didácticas para el proceso Enseñanza – Aprendizaje, Rep. Dom. 1ra edición.

 

13)    De Saint – Exupéry, Antoine, El Principito.

 

14)    Rodríguez, José A. (1995), Criterios de Evaluación, España, editora Alambra Longman, ultima impresión,  Pág. 9.

 

15)    Flórez Ochoa,  Rafael, Evaluación, Pedagogía  y Cognición, Colombia, editora Mc Graw Hill.

 

16)    15. Santos Guerra, Miguel Angel (1996).